En nuestra primera experiencia en tren conseguimos dos pasajes en 3a clase sleeper.
Es normal ver mucha cantidad de gente caminando por los pasillos, inconvenientes con los lugares, gente hablando fuerte, escuchando música, etc.
La mayoría de los pasajeros eran hombres y sus ronquidos y pedos eran como una canción de heavy metal.
En nuestra segunda experiencia en tren, nuevamente 3a clase, apenas abrir y cerrar los ojos un grupo de hombres nos habían colocado las valijas y armado nuestras camas. Sole se puso a trabajar con la computadora mientras que yo me recosté e intenté cerrar los ojos. “Si no es de noche no se duerme” dijo uno de nuestros vecinos.

Hay dos cosas que aprendí en India, las distancias físicas no se respetan y no importa que es lo que estés haciendo, da igual si hablas por teléfono, estás comiendo, trabajando o durmiendo. Para los indios -mujeres y hombres-, al verte extranjero, siempre es un buen momento para conversar, sacarte selfies, pedirte tu instagram y WhatsApp.
A poco de cerrar los ojos, siento que uno de ellos se sienta en mis piernas, acto seguido, como si yo no estuviera intentando dormir, me toca y me pide una selfie.
Con Sol nos miramos y empezamos a reírnos, otra cosa que aprendimos es no resistirnos a lo que sucede, las charlas continúan…
En nuestro primer viaje en bus viajamos más de 10 horas en un asiento, el cual apenas pudimos reclinar porque, literalmente, las personas que estaban detrás nos sacudían a un ritmo intenso los mismos.
Eran las 2.30 am, la gente hablaba, escuchaba música fuerte. Sumado a ello, no entendíamos la cantidad de gente que subía. Es normal ver cantidad de personas paradas, sentadas y durmiendo apiladas en los pasillos. Los buses tienen camas y asientos pero no tienen baño. El primer viaje, el chofer paró en 2 lugares, mientras que en otro de los viajes al grito de “toilette” el chofer nos paró para hacer “pipi” al costado de la ruta, con el resto de los pasajeros – hombres-. Llegué a la puerta del bus trepando por las escaleras de las camas, intentando no pisar a la gente que dormía en el suelo.
Una nueva realidad nos atraviesa, pero hicimos de todas estas aventuras una risa. Todo es una cuestión de perspectiva y para nosotras fueron grandes y divertidas anécdotas.






