Escribir, borrar, volver a escribir, tachar, arrancar la hoja, comenzar de nuevo.
Cuestionar, preguntar, aprender y desaprender.
Anotar deseos grandes, complejos, pequeños.
Escribir poesía, cosas tontas, cosas que nos den vergüenza que nos lean, compartir palabras, escribir canciones y expresar en melodía los altibajos de la vida.
Abrazar personas que te hacen soñar y personas que te quitan el sueño.
Abrazar las sombras y fundirlas con la claridad de las mañanas.
Encontrar lo que te apasiona, perderlo, volver a buscarlo, inventarlo.
Atrévete.
Vive.
No des nada por cierto.
No concluyas de la experiencia. Repetila. Equivocate.
Cambiá para apostar, no te conformes.
Pensá en dejarlo todo. Déjalo todo.
Contempla.
Volvé a empezar las veces que haga falta.
Volvé a creer, volvé a crear.
Disfrutá, que perdimos esa capacidad de ser niños en edad adulta.
Volvé a reír.
Volvé a jugar.
Construí la vida que querés, como esos castillitos de arena que hacías de pequeñ@ sin miedo a que se lo lleve el mar…






